Carlos del Pozo

A mi padre

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En 1955 papá rodó junto a Cary Grant, Sophia Loren y Frank Sinatra Orgullo y pasión, recreación histórica de la guerra de la independencia que dirigió Stanley Kramer y cuyo título original era The canyon. Mi padre cumplía el servicio militar en Hoyo de Manzanares y un día, un mando del cuartel comunicó a toda la tropa que iban a hacer una película con los americanos. Me imagino la cara que se le quedó a mi padre al oír aquello. Le dieron una casaca verde, unas calzas blancas, unas polainas negras y un ros enorme. También un sable. Las ropas estaban sucias y harapientas, pero los yanquis les prohibieron limpiarlas -toda una afrenta para cualquier soldado- porque tenían que mostrarse tal cual a consecuencia del fragor de la batalla. Les ordenaron por estaturas, de modo que mi padre debió de ir a parar a las últimas formaciones, con los más bajitos. Intentando redimirse por el Plan Marshall que nunca llegó, les abonaron cinco duros al día y dos cajetillas de caldo de gallina por cabeza, aunque luego supieron que los vecinos de Colmenar Viejo que también actuaron como extras cobraron ocho duros diarios, una diferenciación entre lo civil y lo militar poco americana. Vieron a Frank Sinatra y a Sophia Loren, a lo lejos, en lo alto del castillo, bebiendo whisky con deleite mientras ellos desfilaban, corrían y atacaban. Mi padre solía enseñarnos con orgullo la media docena de fotos en blanco y negro que se hizo con sus compañeros aquellos días en que vinieron los americanos a quebrar el sosiego del cuartel. Y mi hermano y yo, cada vez que pasaban esa película por la tele, le buscábamos entre la multitud de las tropas resistentes. Nunca descubrimos su rostro barbilampiño y su cara lozana, aún sin su sempiterno bigote. Y puede que fuese mejor así.
( De “Orgullo y pasión" publicado en Oficio de Brevezas, Publicaciones Acumán, Toledo, 2006)